¿Sabías que en la infancia se empieza a gestar el autoestima adulta?

autoestima adulta

La autoimagen, también conocida con el término de autoconcepto, es la visión que las personas tienen de sí mismas e influye en su comportamiento y hace de medio entre la propia persona y el mundo exterior. Esta autoimagen es central en la forma de entender el mundo que tiene cada uno, además de ser una de las variables que acaban influyendo en el comportamiento y la personalidad de las personas. La evaluación personal es uno de los juicios es el más fundamental y de él nace el autoestima, una parte indispensable del ser humano para socializarse y tener confianza en sí mismo.

Durante los primeros años de la vida de un niño, el contacto con sus seres queridos, es el principal factor que determina el autoestima que tenga como adulto. Durante esta primera etapa, el autoestima se basa en gran medida en la sensación que tenga el niño del afecto que sientan por él, de ello que la familia sea un punto clave para que el niño acabe adquiriendo una autoestima bien consolidada que se acabe de modelar durante los siguientes años.

La autoimagen del niño, se centra sobre todo en las descripciones que los demás le dan sobre él mismo, sobre todo la que dan los padres, pero no sólo eso, también lo percibe a partir de las cosas que hace y la manera en la que interactúa con el mundo. Enseguida el niño comprende que su manera de comunicarse, de moverse y de comportarse son básicos para tener una respuesta positiva o negativa en la otra persona, es durante este proceso que las percepciones del éxito o el fracaso tienen una importancia vital.

Los bebés aún no tienen la capacidad de entender que es el éxito o el fracaso, de allí a que su automimagen venga determinada por el contacto con los padres, con su muestra de aceptación o de rechazo, no obstante, antes de los dos años de edad los niños ya empiezan a darse cuenta que las cosas que hacen tienen reacciones en las personas adultas, incluso de las cosas que hacen que de los padres consideran logros o fracasos. Ante los logros los padres se muestran contentos y efusivos mientras que ante los fracasos se enfadan o tienen reacciones negativas.

En definitiva, el autoestima durante los primeros años de vida se vincula con el afecto de los padres, por lo que si se quiere gestar una autoestima fuerte y consolidad es importante que prestemos atención a los niños durante los primeros años de vida, estableciendo un vínculo fuerte y afectuoso.

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