La construcción social del género

Niños tratando de cazar mariposas

Ser niño o niña es una construcción social, es decir, son los prejuicios que existen sobre el género lo que acaba convirtiendo a niños en niños y niñas en niñas. Esta construcción suele empezar des del nacimiento, incluso antes, desde el momento en el que la radiografía dice si el bebé será niño o niña. A partir de aquí los regalos ya vienen estigmatizados: ropa de color rosa para niñas y ropa de color azul para niños. Aunque poco a poco esto ha ido cambiando, sigue existiendo esta distinción clara, el color empieza por marcar la diferencia.

Una vez nacen los recién nacidos no son tratados por igual por los padres, varias investigaciones han demostrado que la forma de besar, coger y abrazar a los recién nacidos varía según el género. Con las niñas se suele ser más cuidadoso, mientras que con los niños los gestos suelen ser algo más bruscos. Esto también repercute en la forma de educarlos, a los niños des de bien pequeños se les educara para ser fuertes y para no llorar mientras que a las niñas se les dice que deben comportarse bien como “buenas señoritas.”

Más tarde vienen los juguetes, también separados claramente por género. A las niñas se les compran muñecas, cestos de la compra y comidas, para que puedan imitar a la madre, mientras que al niño se le suelen comprar coches, parkings y herramientas para hacer de mecánicos o bricolaje, imitando a las tareas del padre. Sin embargo, en una sociedad moderna en la que padres y madres se reparten las tareas del hogar y donde tanto hombres y mujeres puedes aspirar a los mismos oficios, este tipo de juguetes según género, son un error. Además, la sección de los juguetes, también está diferenciada por colores, los juguetes supuestamente de niñas son de color rosa, mientras que los de niños, son de color azul.

Hoy en día existen juguetes para la coeducación, pensados tanto para niños y niñas, estos juguetes rompen con los estigmas de género, creando niños que crezcan sin tener que representar roles. Es cierto que existen diferencias biológicas y que éstas también marcan diferencia, pero por lo general, las diferencias más flagrantes entre niños y niñas las dan las construcciones sociales.

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